Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Por Antje Passenheim
Washington-22 de abril. - Los investigadores no abandonan la cama del hospital
en la que se trabaja por su recuperación, pero ante un tribunal, Dzhokhar Tsarnaev
podría ser condenado a muerte. Y mientras, los activistas defensores de los derechos
humanos dan la voz de alarma: ¿Se convertirá ahora el atacante de Boston en víctima
de la Justicia?
¿Es ése el aspecto de un “combatiente enemigo”? ¿Un delgadísimo y pálido joven de 19
años en la cama de un hospital rodeado de tubos y aparatos, con un respirador artificial y
herido de bala en el cuello que le imposibilita hablar?
Y a los pies de su cama, los investigadores que temen por su vida, porque saben que
sólo él puede ayudarles a arrojar luz sobre el trasfondo de los ataques con bomba
en el maratón de Boston del pasado lunes, en el que murieron tres personas y casi
180 resultaron heridas.
Ante los tribunales podría ser condenado a pena de muerte. Dzhokhar Tsarnaev no
tiene abogado y el secretario de Justicia, Eric Holder, está considerando incluso darle estatus
de enemigo de guerra, algo por lo que ya han protestado defensores de los derechos
humanos y políticos.
De ser considerado “combatiente enemigo”, se le quitaría el derecho a tener acceso
a un abogado. “No hay justificación para darle ese estatus”, denunció el
senador demócrata Carl Levin en declaraciones al diario “The New York Times”.
En estos momento no hay pruebas de que Tsarnaev “sea parte de un grupo
organizado vinculado a Al Qaeda o los talibanes”. Y la regulación de excepción, que
aprobó el gobierno del presidente, Barack Obama, hace dos años prácticamente sin
resistencia, es sólo válida para esas agrupaciones terroristas.
No está claro por el momento si hubo otros cerebros de los atentados. Los
investigadores esperan poder hacer al joven de 19 años “millones de
preguntas”. Pero el adolescente, en el caso de que pueda dar respuestas, apenas
puede garabatear en un papel. Y cada vez hay más cosas que indican que Dzhokhar fue
incitado por su hermano mayor, que hizo de un típico “chico” estadounidense, un
sospechoso terrorista.
“Por lo que sabemos de los dos parece que el hermano mayor era la cabeza de esta
historia”, cuenta Luis Vasquez, un amigo de los hermanos Tsarnaev a la televisión
CNN. “Siempre fue el líder, y su hermano lo siguió”. Y el entrenador de boxeo de
Tarmelan, John Curran, dijo a la NBC: “El hermano menor seguía al mayor
como un perrito”.
A Dzhokhar le encantaba el skateboard, la música rap y las salsas para sandwich. Iba a
fiestas, tenía amigos y se sentía bien en su nuevo país, lejos de los conflictos de la
región del Caúcaso en la que nació. “Siempre fue un niño agradable”, señala Cam
Blauchner, un compañero de clase de octavo curso, a los medios estadounidenses. “Era
tímido, pero no extraño. Era un tipo dulce”. Y a nadie le hablaba de su religión. “Ni siquiera
sabía que es musulmán”.
Los amigos nunca vieron rezar al estudiante de biología marina y delante de ellos nunca
reveló ideas religiosas o islamistas. Dzhokhar llegó desde Kirguistán a Estados Unidos en
2002, cuando tenía ocho años, con su madre, esteticista, y su padre, mecánico de
automóviles, con una visa de turista y después logró un permiso de residencia. El
11 de septiembre de 2012 obtuvo la nacionalidad, al contrario que su hermano mayor,
que en 2003 llegó al país como refugiado y esperó sin éxito la concesión de la
ciudadanía estadounidense, porque el padre volvía a vivir en Rusia.
Tamerlan asumió su papel como el mayor de cuatro hermanos. Según informaciones
de amigos, cuidaba de que sus hermanos no perdieran sus raíces chechenas. Él
mismo nunca logró la nacionalidad estadounidense y se le conocía también
por episodios de violencia machista contra su mujer.
En 2009 el servicio secreto ruso dio la alarma y el FBI accedió a estudiar sus
tendencias radicales, porque se temía que pudiera unirse a alguna organización
clandestina. El FBI lo analizó, sin resultados y la policía federal dejó de buscar cuando
el joven volvió e pasado julio de un viaje de seis meses por Rusia. Y pese a que se
radicalizó visiblemente, como salió a la luz tras los atentados.
Según la red de periodistas de investigación Pro Publica, Tamerlan colgó varios
videos islamistas en su cuenta de YouTube, uno titulado “sacrifico mi vida por la
Yihad”. Los investigadores también encontraron instrucciones para fabricar bombas
en su cuenta de Internet.
Quizá fuera por influencia de Tarmenlan que Dzhokhan comenzó a ver películas sobre la
derrota de musulmanes extremistas en Siria y a colgarlos en las redes sociales,
señaló Pro Publica. O quizá fuera casualidad. Hace poco escribió en facebook
“Para nosotros es mejor morir en libertad que vivir como esclavos”, junto
a un neutral: “Mi religión es el islam”, escrito en ruso.
DPA