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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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Testimonio de un sobreviviente: Texto transcrito por Magaly Norvis Otero Suárez.

domingo 24 de abril de 2011
 
Camagüey, 22 de abril.― Soy el único sobreviviente del bárbaro crimen ocurrido, el 29 de julio del año 2007, donde fueron asesinados mis dos compañeros Carlos Rafael Labrada Osen, de 23 años de edad, y Amauri Medina Puig, de 28 años, en el renombrado centro de tortura Kilo 8, en Camagüey, desde donde declaro a la opinión pública nacional e internacional, a todas las organizaciones de derechos humanos la realidad de los hechos a través del Centro de Información Hablemos Press, agencia de prensa independiente que me ha dado esa posibilidad.
Mi nombre es David Vera Guerra, uno de los tantos presos que han sido torturados bajo este régimen castrista.
Todo comenzó, el 19 de mayo del 2007, cuando cuatro prisioneros agredieron a Carlos Rafael Labrada, quien se encontraba durmiendo en el destacamento número 7 y con un objeto punzante le dieron cuatro puñaladas perforándole un pulmón por dos parte. Gracias a Dios aunque estuvo grave con peligro para la vida, se salvó.
Los cuatro presos que cometieron el hecho los mandaron para una celda de castigo donde permanecieron 10 o 15 día, posteriormente fueron ubicados nuevamente en el destacamento donde se encontraba Carlos Rafael que se recuperaba de la operación a la que fue sometido.
Allí convivimos con ellos entre ofensas y rencilla por un tiempo, hasta que el día 29 de julio decidimos nosotros mismos acabar con todos esos insultos por nuestros propios medio.
Le arrebatamos las llaves al guardia de la celda donde se encontraban los reos del problema. Cuando intentábamos abrir la celda uno de los militares que aún trabaja aquí, Luis la Barba conjuntamente con otro militar conocido por Florida, agredieron a Carlos Rafael salvajemente. Salí inmediatamente de mi celda con un pincho en la mano y les dije que el problema no era con ellos.
En ese momento más de 50 militares llegaron armados con palos y cabillas, comenzaron a golpearnos salvajemente por todo el cuerpo, sobre todo por la cabeza. Carlos Rafael murió en el acto, unos de los golpes en la cabeza le provocó la muerte instantánea. Amauri lo dejaron casi muerto y a mí me golpearon hasta dejarme sin conocimiento.
Nos arrastraron a los tres por los pies hasta el puesto médico. Allí recobré el conocimiento y vi cuando los militares le tiraron un cubo de agua hirviendo a Amauri al ver que agonizaba y lo quemaron. También vi el cuerpo ensangrentado ya sin vida de Carlos Rafael tirado en el suelo como si fuera un perro.
Fuimos montados en una ambulancia y nos llevaron para el hospital Provincial de Camagüey. Al ver el estado en que se encontraba Amauri fue directo al salón de operaciones donde los médicos no pudieron hacer mucho por salvarle la vida y murió producto a los golpes y las quemaduras que le proporcionaron los guardias de la prisión Kilo 8.
Me salvé de milagro. Me operaron la cabeza; me cogieron 25 puntos de sutura en la frente, tenía en mi cuerpo seis puñaladas.
Soy el único sobreviviente de esta masacre. A los días de operado y no en completa recuperación fui llevado para la prisión Cerámica Roja donde me metieron en una celda de castigo por 3 meses y 18 días. Escondiéndome hasta de mis familiares para que no vieran en el estado en que yo me encontraba.
Posteriormente, me trasladaron nuevamente para la prisión Kilo 8. Cuando llegué, los propios guardias que habían asesinado a mis amigos y golpeado salvajemente a mí, me amenazaron y me dejaron claro que a ellos no le costaba trabajo matarme a mí también.
Desde la fecha, he sido sometido a decenas de maltratos y humillaciones. Aún permanezco en celda tapiada, en primera fase, régimen de mayor severidad porque según ellos (los militares) soy de un alto potencial delictivo y no estoy acto para convivir con los demás prisioneros.
Estos nombres son de alguno de los militares que estuvieron involucrados en el horrendo crimen, ellos son: Lasi, Montenegro, Parra, Orlis, Luis de Barba, Angelito, faltan muchos más que desconozco sus nombres.
Esta es la verdad. Es el testimonio que en pleno juicio y facultades doy a conocer. Soy David Veras Guerra, vecino de la Finca El Piñón, La Sierrita, Cumanayagua, Cienfuegos. Único testigo del crimen ocurrido el 29 de julio del 2007, donde fueron asesinados Carlos Rafael Labrada Osen y Amauri Medina Puig.
Me encuentro confinado en la prisión de máxima severidad Kilo 8 en la provincia Camagüey.
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