Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Solamente los Castro saben si el asunto es un capítulo más de esta tragicomedia...
En Venezuela no hay una sola persona que desconozca lo que es un secuestro express, unos por haber sido víctimas directas o colaterales de él y otros por leer o escuchar crónicas y noticias aterradoras de miles de casos.
Como somos el país de lo posible, y cuando digo esto lo sustento en el hecho de que aquí los absurdos se hacen realidad y esa vergonzante realidad la aceptamos resignados y alocados, resulta que a mitad de este 2011 -año 12 de la trágica "era Chávez"- también estrenamos algo que pertinentemente debo catalogar como "secuestro castrista", y no es otra cosa que el traslado conveniente de quien creemos Presidente a la guarida de dos chulos insaciables y su siniestra maquinaria.
Vuelve a trasladarse Hugo Chávez a Cuba, bien provisto de tarjetas, firmas y "autoridad" electrónica y díganme si esto no es igualito a cuando a un ciudadano común lo atrapan unos hampones y comienzan a ruletearlo de cajero en cajero y a ponerlo a meter "tarjetazos" hasta que dejan en cero sus cuentas bancarias. A Chávez -como bien lo dijo por descuido o por cinismo Pepe Mujica el camarada uruguayo- lo tiene secuestrado Fidel y desde el segundo traslado, se agenció el que el "venao" posea firma electrónica y "tarjetas" porque no es bueno perder tiempo...
Porque seamos cuerdos, los únicos que en verdad conocen el estado de salud del "Venao de Sabaneta" son los Castro y su banda. Son ellos los que saben si el asunto es un capítulo más de esta tragicomedia, o por el contrario es una trastada del destino que decidió que a ellos tampoco hay que darles tanto y les quita al paga chulos que los ha capitalizado fuertemente. Si es esto último, pues ni zoquetes, resolvieron que sin pérdida de tiempo, el "pobrecito" tenía que irse asiduamente a La Habana portador de una tarjeta de débito sobre el Tesoro venezolano y una "Firma presidencial" electrónica. Allá, sin mucho ruleteo, pasan esa tarjeta y lo ponen a firmar el traslado de lo que queda aún por robarse y cuidado y si -Dios no lo quiera- ni de la fecha real de defunción nos enteramos