Los abogados de la defensa respondieron en sus argumentos de cierre que el miliciano anticomunista de 83 años se vio empantanado en la búsqueda de la ciudadanía estadounidense y que debió permitírsele que se retirara en Miami como un héroe. Sugirieron también que quizás los atentados en Cuba nunca ocurrieron en realidad.
Un jurado de siete mujeres y cinco hombres comenzaría a deliberar este viernes sobre el destino de Posada Carriles, quien durante mucho tiempo buscó desestabilizar gobiernos comunistas en América Latina, muchas veces con el apoyo de Washington. Posada Carriles nació en Cuba, y se le considera el archienemigo del ex presidente Fidel Castro.
El ex agente de la CIA ingresó a Estados Unidos en marzo del 2005 y enfrenta 11 cargos de perjurio, obstrucción de la justicia y fraude migratorio. Se le acusa de mentir durante audiencias para obtener la ciudadanía en El Paso, respecto de la forma en que ingresó al territorio estadounidense y de la portación de un pasaporte guatemalteco falso.
Los fiscales señalan que Posada Carriles tampoco reconoció haber planificado los atentados contra hoteles en Cuba ni contra el famoso restaurante La Bodeguita del Medio en La Habana, entre abril y septiembre de 1997. Esos atentados mataron a un turista italiano y dejaron una decena de heridos.
"Los atentados afectaron el turismo y pegaron en el corazón de Fidel Castro, su archienemigo", dijo el vicefiscal federal Jerome Teresinski.
El principal abogado de Posada Carriles, Arturo Hernández, sugirió que el gobierno cubano exageró la destrucción causada por los ataques e incluso pudo haber inventado el caso entero, pero eso no impidió que Estados Unidos utilizara la situación como un pretexto para abandonar a un antiguo aliado.
"Sí, Posada Carriles es culpable. Es culpable de haber envejecido, culpable de no serles ya útil", dijo Hernández, cubano-estadounidense, quien en los puños de la camisa llevaba mancuernas (mancuernillas mancornas, yugos o gemelos) con la bandera cubana.